Licenciatura en Niñez, Adolescencia y Familia: tres décadas formando profesionales para proteger derechos

La carrera de la Facultad de Psicología de la Universidad del Aconcagua celebró su trigésimo aniversario con un acto académico y una jornada de capacitación. Repasamos su origen, su expansión a casi todo el país y los desafíos de una profesión que nació con el paradigma de la protección integral de derechos.


La Licenciatura en Niñez, Adolescencia y Familia de la Universidad del Aconcagua (UDA) cumplió 30 años y lo celebró con un acto académico. Asistieron autoridades universitarias, docentes, egresados, estudiantes y familias. El encuentro, presidido por el decano de la Facultad de Psicología, Mgter. Hugo Alberto Lupiañez, sirvió para reconocer la historia de una carrera pionera y para pensar los desafíos que enfrentan hoy las infancias y adolescencias.

Una carrera que nació de una necesidad concreta

En su discurso, el director de la carrera, Lic. Raúl Chavez, recordó que la propuesta surgió a partir de una demanda del territorio. A mediados de los años noventa, la entonces Subsecretaría de Desarrollo Social de Mendoza capacitaba a equipos técnicos, agentes municipales y líderes comunitarios frente a un cambio de paradigma. Se dejaba atrás la doctrina de la situación irregular, que concebía al niño como objeto de tutela, y se adoptaba la protección integral de derechos consagrada por la Convención sobre los Derechos del Niño y recogida en la provincia por la Ley 6354.

La Facultad de Psicología de la UDA asumió esa responsabilidad. La magnitud del desafío exigía algo más que buena voluntad: hacía falta una profesión propia, con fundamentos teóricos sólidos y herramientas de intervención rigurosas. Así nació la Tecnicatura en Minoridad y Familia, que poco después se consolidó como Licenciatura.

Una carrera en permanente transformación

En 2008 la carrera cambió su denominación de «Minoridad y Familia» a «Niñez, Adolescencia y Familia». «Las palabras también importan», señaló Chavez. El nuevo nombre expresó en el propio título la adopción plena del paradigma de derechos.

En 2011, gracias a la gestión de sus propios egresados, la provincia sancionó la Ley 8357, que otorgó a la profesión un marco legal para su ejercicio. Desde entonces, egresados y docentes continúan trabajando para que su labor tenga el mismo reconocimiento salarial que el de otras profesiones del ámbito de la salud.

La carrera también amplió el acceso a la formación de grado. El Ciclo de Complementación Curricular, pensado para quienes contaban con un título intermedio, comenzó de forma presencial en 2012 y pasó a la modalidad a distancia en 2018. Desde 2022, la Tecnicatura y la Licenciatura también se dictan en esa modalidad.

De Mendoza a casi todo el país

Hoy la carrera tiene estudiantes en 23 de las 24 jurisdicciones de la Argentina. Solo falta Tucumán. Buenos Aires, Mendoza y Río Negro concentran la mayor cantidad de estudiantes. Ese crecimiento llevó a la universidad a firmar convenios con instituciones de distintas localidades para que el estudiantado realice sus prácticas profesionales. Entre 2019 y 2023, las prácticas se desarrollaron en 91 instituciones de 19 provincias. Desde 2024, alcanzan 255 instituciones en 22 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El plan de estudios actual se organiza en trayectos formativos: jurídico, socioantropológico, psicológico, de salud y de investigación, entre otros. Esta organización responde a una convicción: la niñez, la adolescencia y la familia no caben en una sola disciplina. Quienes egresan están habilitados para integrar equipos interdisciplinarios, diseñar y gestionar programas sociales, articular redes comunitarias e interinstitucionales, asesorar en políticas públicas y legislación, e investigar.

«Un buen profesional en niñez, adolescencia y familia no decide por el otro, sino que acompaña y facilita que el otro decida por sí mismo», sintetizó el director.

Reconocimientos a quienes construyeron la historia

Durante el acto se entregaron reconocimientos a figuras centrales en la trayectoria de la carrera:

  • El Lic. Arturo Piracés, su primer director.
  • La Dra. María Amanda Fontemachi, una de sus primeras docentes, que continúa en actividad e impulsa el reconocimiento salarial de la profesión y la incorporación de sus licenciados como supervisores en el nuevo régimen penal juvenil.
  • La Mgter. Hilda Mercedes Fadin, exdirectora, que durante su gestión impulsó el desarrollo de la carrera a distancia y la creación del Observatorio de Niñez, Adolescencia y Familia.
  • El Lic. Luis Adrián Alvares, primer egresado de la carrera.


Una jornada para pensar el presente y el futuro

Tras el acto se desarrolló una Jornada de Capacitación declarada de interés por la Cámara de Diputados. Egresados, docentes y especialistas compartieron sus experiencias en distintos campos de intervención:

  • Derechos humanos: la Dra. Fontemachi abordó la formación integral en el campo de los derechos de niñas, niños, adolescentes y familias.
  • Educación: las licenciadas Rebeca Orellano e Irina Arancibia expusieron sobre el trabajo con infancias y adolescencias en las trayectorias educativas.
  • Protección de derechos: la Lic. Hebe Serro analizó el paso del texto legal a la protección efectiva en Mendoza.
  • Discapacidad: la Lic. Erica Campos presentó el aporte de la profesión en ese campo.
  • Justicia penal juvenil: la Lic. Fabiana Calabró se refirió al acompañamiento y a la educación social como estrategias de promoción de la salud.
  • Tecnología: la Mgter. Antonela Romero planteó el desafío de las políticas de cuidado en la era de la inteligencia artificial.
  • Investigación: el Dr. José María Vitaliti expuso sobre la producción de conocimiento científico propio de la disciplina.
  • Género y violencia: el Mgter. Jorge Nicolás Cortéz presentó sus aportes a la construcción de justicia con perspectiva de género y a la atención de situaciones de violencia.

Hoy más que nunca

Treinta años después, aquella apuesta de un grupo de profesionales comprometidos se convirtió en una comunidad que se extiende por todo el país. Está presente en escuelas, juzgados, equipos de protección, instituciones de discapacidad y barrios. Detrás de cada cifra hay niñas, niños y adolescentes que encontraron a alguien dispuesto a escucharlos, comprender su historia y acompañarlos sin sustituirlos.

Los próximos años traerán nuevos desafíos, como los entornos digitales, las nuevas configuraciones familiares, la salud mental y las demandas de cuidado. Chavez lo resumió al cierre de su discurso: la carrera deberá seguir evolucionando, pero sin perder la doble fidelidad sobre la que se fundó, «la fidelidad a la rigurosidad académica y la fidelidad al sentido profundamente humano de nuestra labor». Y agregó que ninguna profesión puede hacer sola este trabajo.

Hoy más que nunca.

Por ONAF | 29 de septiembre de 2026

Nota de redacción: El presente texto fue elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (Claude, desarrollado por Anthropic) a partir de información y fuentes provistas y verificadas por los autores.

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