Desde la dirección de la Licenciatura en Niñez, Adolescencia y Familia y con apoyo del decano de la Facultad de Psicología, Hilda Fadín impulsó en 2012 la creación del Observatorio. A 14 años de aquel paso, recuerda cómo nació el proyecto y cómo se convirtió en un espacio de investigación, formación e incidencia en las políticas públicas de infancia en Mendoza.

La Mgter. Hilda Fadín asumió la dirección de la Licenciatura en Niñez, Adolescencia y Familia de la Universidad del Aconcagua en 2006. Seis años después, a partir de lo que mostraban las prácticas profesionales de sus estudiantes, propuso crear un observatorio dedicado a la realidad de niñas, niños y adolescentes en la provincia. Con el apoyo y el impulso del decano de la Facultad de Psicología, Mgter. Hugo A. Lupiañez, nació así, en octubre de 2012, el Observatorio de Niñez, Adolescencia y Familia (ONAF), que dirigió durante más de una década.
En ese recorrido, el Observatorio asesoró en la adecuación de la normativa provincial a la Ley nacional 26.061 y recorrió todos los departamentos de Mendoza para relevar el circuito de atención a niñas, niños y adolescentes con derechos vulnerados. En su marco, Fadín impulsó la Diplomatura Universitaria en Gestión de Políticas Públicas de Niñez, Adolescencia y Familia. Recientemente, en el acto por los 30 años de la Licenciatura, la Facultad la reconoció por haber impulsado la creación del Observatorio.
Conversamos con ella sobre los orígenes del proyecto, su vínculo con la carrera y lo que construyó en estos 14 años.
Una brecha que había que hacer visible
¿Cuál era el contexto en 2012, cuando surgió la idea de crear un observatorio?
En 2012 llevaba seis años como directora de la carrera. A través de las prácticas profesionales de nuestras y nuestros estudiantes, comencé a observar con más fuerza la gran distancia que había entre los discursos políticos y la realidad que vivían las niñas y los niños. Ese mismo año, y con ese mismo objetivo, me propuse también abrir mi fundación.
¿Cómo se convirtió esa inquietud en un proyecto concreto?
Llevaba tiempo pensando a quién proponerle la idea. Necesitaba a alguien que comprendiera no solo el objetivo, sino que tuviera también la capacidad técnica para colaborar en llevarlo a cabo. El proyecto empezó sin financiamiento, sostenido únicamente por la convicción de quienes nos sumamos. Así se conformó el primer equipo, junto a Javier Ávila, que fue coordinador del Observatorio y hoy es su director.
El Observatorio y la carrera
¿Cómo se integró el Observatorio con la carrera y con los otros proyectos que se estaban gestando en ese momento?
Existía un entramado muy claro entre las problemáticas sociales y las competencias profesionales que formaba la carrera. Varios docentes apoyaron el proyecto y comenzaron a aportar distintas estrategias metodológicas. En ocasiones, esos trabajos se exponían en el hall de la Facultad, a la vista de toda la comunidad universitaria.
Investigar para incidir en la política pública
En octubre de 2013, durante la gestión de entonces rector de la UDA, Dr. Osvaldo Caballero, la Universidad firmó un convenio con la Honorable Cámara de Senadores de Mendoza para estudiar el funcionamiento del Sistema de Protección Integral de Derechos en la provincia. ¿Qué papel cumplió el Observatorio?
El Observatorio fue asesor en el momento de la adecuación de la Ley provincial 6354 a la Ley nacional 26.061 de Protección Integral. Se conformó una comisión con asesores de la Cámara y un equipo interdisciplinario del Observatorio, y durante 2014 recorrimos todos los departamentos de la provincia. Entrevistamos a más de 50 referentes, técnicos y profesionales de organizaciones sociales, áreas municipales de niñez y adolescencia, Órganos Administrativos Locales y sedes del Programa Provincial de Maltrato Infantil. Así aportamos información sobre el circuito de atención a niñas, niños y adolescentes con derechos vulnerados, desde la mirada de quienes trabajan en él.
El informe, que incluyó recomendaciones para adecuar el marco provincial a la Ley 26.061, fue entregado al Senado. En noviembre de 2014 expusimos esos resultados en la Legislatura, durante la presentación del proyecto de modificación de la Ley 6354 elaborado junto con la Comisión Bicameral de Niñez, Adolescencia y Familia.
Años después, en octubre de 2018, volvimos a exponer ante esa Comisión Bicameral, durante el tratamiento del proyecto del Ejecutivo provincial para adecuar la legislación de Mendoza a la Ley 26.061 y a la Convención sobre los Derechos del Niño. Allí retomamos los resultados de aquel estudio y planteamos que las reformas debían apoyarse en investigaciones con base territorial.
Formar a quienes trabajan con las infancias
En el marco del Observatorio impulsó la creación de la Diplomatura Universitaria en Gestión de Políticas Públicas de Niñez, Adolescencia y Familia, que comenzó en abril de 2017 y que dirigió durante varios años. ¿Cómo fue ese proceso?
A través de los informes del Observatorio y de las tesis de la carrera, afiancé una idea: los operadores, y también los profesionales, necesitaban una capacitación específica en el marco de la protección de derechos. Al mismo tiempo, la Diplomatura buscaba aportar a la política pública de infancia, adolescencia y familia.
También impulsó la modalidad a distancia de la carrera. ¿Qué significó ese paso?
Propusimos a la Facultad la iniciativa y formamos un equipo para implementar la primera carrera de grado a distancia de la Universidad del Aconcagua. En 2015 presentamos el proyecto del Ciclo de Complementación Curricular en modalidad a distancia, y en 2016 comenzó a dictarse. Fue un despegue muy importante para la carrera, porque comenzaron a inscribirse aspirantes de distintas provincias del país.
Luego, en 2020, comenzó a dictarse la licenciatura propiamente dicha, de cuatro años. También fue el resultado de un trabajo previo arduo, con equipos de trabajo y la participación de docentes, graduadas, graduados y autoridades de la Facultad.
¿Cómo se fue consolidando el Observatorio a lo largo de estos años?
El Observatorio fue tomando cada vez más fuerza. Junto con el coordinador logramos conformar un equipo que fue consolidando sus formas de trabajo. Parte de ese proceso fue el sitio web, organizado en distintas dimensiones de análisis, y la articulación con la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas del Gobierno de Mendoza (DEIE) para el desarrollo de un micrositio de información basado en la Encuesta de Condiciones de Vida de Mendoza.
Catorce años después
A 14 años de su creación, ¿qué espera del Observatorio en esta nueva etapa?
Espero que el Observatorio siga abriendo espacios para aportar a la política pública de niñez y adolescencia, en Mendoza y en el país. Que trascienda y se articule con las políticas públicas y las experiencias territoriales y académicas de otros países, para conformar un entramado que aporte a los diversos contextos de alto riesgo y vulnerabilidad que atraviesan las infancias y adolescencias en el mundo. Y, sobre todo, que siga siendo un espacio de investigación, formación académica y extensión, para que se sigan escuchando las voces de niñas, niños y adolescentes.
Por ONAF | 22 de octubre de 2026.
Nota de redacción: El presente texto fue elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (Claude, desarrollado por Anthropic) a partir de una conversación con la entrevistada, y revisado por el equipo del Observatorio.
