Hilda Fadin: “En todo lo que hagamos, tenemos que pensar en el niño que está detrás”

Luego de más de una década de gestión académica y territorial, la magíster Hilda Fadin culmina su etapa al frente del Observatorio de Niñez, Adolescencia y Familia. Desde los aprendizajes construidos a lo largo de su trayectoria, identifica transformaciones profundas en las dinámicas familiares y plantea una consigna central para quienes continúan su legado: garantizar que cada niño y cada niña sean escuchados.

Tras catorce años al frente del Observatorio, Hilda Fadin construye su balance desde una perspectiva que combina lo personal con lo profesional, pero siempre anclada en una misma idea: la vocación de servicio. Su recorrido estuvo atravesado por el contacto permanente con situaciones de vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes, tanto desde la formación académica como desde el trabajo en territorio.

“Fue un proceso profundamente enriquecedor”, resume. La experiencia de dirigir simultáneamente la licenciatura, el Observatorio y una diplomatura en gestión de políticas públicas le permitió articular distintas dimensiones de una misma problemática: la realidad social, los marcos teóricos y la intervención estatal. Esa mirada integral —sostiene— fue clave para comprender no solo los indicadores de riesgo, sino también las formas en que la academia puede —y debe— dialogar con el territorio.

En ese recorrido, subraya que los proyectos no se sostienen únicamente en ideas, sino en las personas y las instituciones que los hacen posibles. En ese sentido, destaca especialmente el acompañamiento del decano de la Facultad de Psicología, magíster Hugo Lupiañez, como un ejemplo de compromiso institucional que fortalece y proyecta este tipo de iniciativas.

En su trayectoria, identifica hitos que marcaron un antes y un después. Uno de ellos fue la participación en una investigación convocada por el Senado provincial sobre los circuitos de atención a niños y adolescentes en situación de alto riesgo. Ese trabajo implicó recorrer distintos departamentos y relevar instituciones clave como escuelas, hospitales y organizaciones sociales.

“Hoy vemos niños más solos, incluso dentro de sus hogares”,

“Ahí se hizo visible la desigualdad en los sistemas de atención”, recuerda. La coexistencia de hospitales modernos sin profesionales suficientes, junto a otros colapsados y sin espacios adecuados para atender casos críticos, evidenció tensiones estructurales que impactan directamente en la garantía de derechos.

Como evolución personal y profesional, también destaca la puesta en marcha de la Diplomatura en Gestión de Políticas Públicas, una iniciativa que amplió las posibilidades de formación y articulación con el territorio. A partir de esa experiencia en modalidad a distancia, se impulsó además la primera carrera de grado en modalidad virtual especialmente orientada al campo de la Niñez, Adolescencia y Familia, consolidando una línea de trabajo innovadora en la formación académica.

Otro momento decisivo fue la visibilización de la situación de niños y niñas con progenitores privados de libertad. Las visitas a hogares con prisiones domiciliarias permitieron detectar condiciones de vulneración que, según explica, no siempre son consideradas en las políticas públicas. “Muchos de estos chicos no acceden a servicios básicos ni cuentan con acompañamiento adecuado”, señala. Esa experiencia reconfiguró su mirada y tuvo impacto directo en la formación académica, impulsando incluso la actualización del plan de estudios de la carrera.

“El cambio fue necesario porque la realidad empezó a superar a los contenidos”, afirma. La incorporación de nuevos enfoques y ejes transversales respondió a la necesidad de formar profesionales capaces de intervenir en contextos cada vez más complejos.

Consultada sobre las transformaciones en las infancias, Fadin propone un desplazamiento del foco hacia las familias. Más allá de los cambios en las configuraciones familiares, advierte sobre modificaciones profundas en los roles de cuidado, atravesadas por la globalización y la tecnologización.

“Somos la oportunidad de que un niño sea escuchado”

“Hoy vemos niños más solos, incluso dentro de sus hogares”, explica. Las largas jornadas laborales y la hiperconectividad generan nuevas formas de ausencia que impactan en el desarrollo infantil. Este fenómeno, subraya, atraviesa todos los niveles socioeconómicos y plantea desafíos urgentes para la intervención profesional.

En este contexto, su mensaje para quienes asumen nuevos roles de liderazgo es claro y contundente: “Somos la oportunidad de que un niño sea escuchado”. La consigna, que define como el núcleo de toda su trayectoria, implica una responsabilidad ética y profesional: romper el silencio y garantizar espacios de escucha efectiva.

“En todo lo que hagamos, tenemos que pensar en el niño que está detrás”, enfatiza. Para Fadin, ese enfoque debe guiar tanto las políticas públicas como las prácticas académicas y territoriales.

De cara al futuro, su camino se orienta hacia el ámbito privado, a través del trabajo en una fundación. Allí busca continuar con la capacitación de profesionales y la articulación con organismos públicos, pero también ampliar el acceso a la formación para sectores que no pueden llegar a la universidad.

“No se trata de asistencia ni de caridad, sino de garantizar derechos”, aclara. Su objetivo es generar instancias de formación accesibles y acompañar a las familias desde un enfoque no estrictamente académico, pero igualmente comprometido.

Lejos de constituir un retiro de la vida universitaria, su salida de los espacios de gestión marca el inicio de una nueva etapa. Una etapa que, como toda su trayectoria, mantiene el mismo horizonte: fortalecer las capacidades institucionales y sociales para la protección de los derechos de las infancias, ahora desde su continuidad como docente y su compromiso sostenido con la formación y la producción de conocimiento.

Y, sobre todo, seguir insistiendo en lo esencial: que ningún niño tenga que permanecer en silencio.

Por Javier Avila | ONAF | 20 de abril de 2026

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *