Las amenazas de tiroteos en escuelas activaron protocolos y encendieron alertas, pero también abren un interrogante más profundo: cómo abordarlas sin simplificaciones, desde una mirada preventiva e integral. En este marco, el Observatorio entrevistó al psicólogo Miguel Conocente, quien dirigió el Plan Provincial de Adicciones y fue director de la Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares. Escucha, trabajo sostenido y prevención.

De manera repentina, la aparición de carteles y mensajes en distintas instituciones educativas del país, y particularmente en Mendoza, encendió las alertas ante posibles amenazas de tiroteos. Frente a esta situación, las autoridades del sistema educativo activaron los protocolos de seguridad correspondientes.
En este contexto, el ingreso a las escuelas experimentó modificaciones significativas. Se observaron controles más estrictos, como la revisión de mochilas, la presencia policial en las inmediaciones y la implementación de medidas preventivas que impactan en la vida cotidiana escolar.
Asimismo, se ha dispuesto la firma obligatoria de compromisos por parte de las familias. En los casos que involucran a menores de dieciocho años, estas medidas contemplan responsabilidades legales para madres, padres o tutores.
Conversamos con el psicólogo Miguel Conocente, quien además durante muchos años fue el titular de lo que era la Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares (DOAITE).

“No se trata de protocolizar el conflicto, la urgencia, sino de trabajar de manera sostenida en la escuela”
“No se trata de protocolizar el conflicto, la urgencia, sino de trabajar de manera sostenida en la escuela”, nos dice. “Cuando estábamos en la DOAITE, en 2018 hicimos una guía de procedimientos de cómo actuar en la escuela cuando hay armas de fuego”, prosigue. “Hay que tener en cuenta que no es lo mismo llevar un arma a la escuela que sacarla o que no sacarla”, agrega.
Aunque pueda parecer una distinción menor, no lo es. Conocente hace referencia al enfoque de abordaje y señala que el “pasaje al acto” —como el ocurrido en Santa Fe— supone la presencia de configuraciones subjetivas específicas que no se corresponden con las de la mayoría de los casos y que, por lo tanto, requieren intervenciones diferenciadas.
Esta perspectiva no implica una minimización del problema, sino, por el contrario, una advertencia sobre la necesidad de evitar generalizaciones. En ese sentido, subraya que no todas las situaciones responden a las mismas causas ni pueden ser comprendidas bajo categorías simplificadoras, como la apelación recurrente al “bullying” como explicación única.
“Una cosa es el pasaje al acto, sacar el arma, disparar, y otra muy distinta es el manejo de lo simbólico, los mensajes que escriben”, sostiene Conocente y, en ese sentido, agrega: “Hay una cuestión de que hay que hablar con los chicos, pero una cosa es eso y otra es que los chicos hablen. La pregunta es cómo están, en qué andan y escuchar”. Suma: “La pregunta no es la causa, es lo que genera la charla y la escucha, y para eso se requiere querer oír, hacer preguntas que empaticen, que sientan que hay confianza para hablar, no dar un discurso tipo sermón”.
La escuela, un lugar seguro
Luego de una semana marcada por los mensajes amenazantes en varias escuelas del país, las autoridades del Colegio Universitario Central (CUC) tomaron una medida que busca contrarrestar el miedo con “esperanza”, como lo anunciaron públicamente.
Para contrarrestar los mensajes amenazadores, el colegio impulsó una jornada en la que, entre alumnos y docentes, pensaron la escuela desde la vereda opuesta: “Que la escuela sea el lugar que todos deseamos, un lugar seguro donde pueden aprender sin miedo”, decían los carteles que hizo el propio estudiantado.
En esa línea, Conocente agregó: “Trabajar con la idea de que la escuela es un lugar seguro es algo muy bueno, porque lo que se está transmitiendo hasta acá por los jóvenes y reforzado por los adultos es que no lo es. Y hay que ir a contramano y recuperar esa idea”.
Los centros de estudiantes, donde los alumnos sienten que tienen participación y voz, también son una buena idea para comprometerse. “Hay chicos que quizá hasta por historia familiar están muy empapados por la elección y otros que no, pero al menos saben que se vota, siempre algo se activa”.
De todas maneras, nos advierte: “Lo que no hay que hacer es romantizar todo, no pensar en un ideal. Un discurso que se instaura donde quien no lo cumple se siente frustrado, porque ese discurso pone en falta a muchos pibes y eso es frustrante”.
Entre los buenos ejemplos también suma las escuelas que, con los UPD —último primer día, el festejo que hacen los chicos de quinto año desde hace un tiempo, en el que se quedan despiertos toda la noche y beben alcohol—, en lugar de castigarlo, esperan a los chicos de quinto con un desayuno o incluso una fiesta. “Porque que estén borrachos siempre es mejor que sea dentro de la escuela, no fuera, porque así podemos hacer algo. Afuera de la escuela, no”, concluye.
El enfoque de Naciones Unidas
En un contexto donde se multiplican las amenazas de tiroteos en escuelas, los lineamientos internacionales elaborados por el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC) ofrecen un marco concreto de actuación para las instituciones educativas frente a este tipo de situaciones.
Un aspecto clave de estos lineamientos es que priorizan un enfoque preventivo y de derechos humanos. Se establece que los estudiantes involucrados en este tipo de situaciones deben ser considerados en condición de vulnerabilidad, evitando su estigmatización o criminalización.
En este sentido, se recomienda que las respuestas incluyan acompañamiento psicológico, intervención de equipos interdisciplinarios y acciones para reconstruir la convivencia escolar, más allá de las sanciones que puedan corresponder.
El documento enfatiza que estos protocolos no solo deben activarse ante un incidente, sino también funcionar como herramientas de prevención. Esto implica capacitación constante, simulacros, campañas de concientización y articulación entre escuelas, fuerzas de seguridad y organismos del Estado.
Por Laura Fiochetta | ONAF | 30 de abril de 2026
Nota de redacción: El presente texto fue revisado y editado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (ChatGPT, desarrollado por OpenAI).
