La pobreza monetaria presenta una mayor incidencia entre niñas, niños y adolescentes

La pobreza entre niñas, niños y adolescentes descendió durante 2025, aunque continúa afectando a una proporción significativamente mayor que la observada en el conjunto de la población. Al cierre del segundo semestre, el 42,3% de las personas de 0 a 17 años vivía en hogares pobres, frente al 28,2% de la población general.

Los datos muestran una recuperación importante respecto del primer semestre de 2024, cuando la pobreza alcanzó su punto más alto de la serie reciente. En la población general, el indicador pasó del 52,9% al 28,2%, mientras que entre niñas, niños y adolescentes descendió del 67,1% al 42,3%. Aunque la mejora fue significativa en ambos casos, la reducción fue más lenta en la población infantil.

El comportamiento no constituye un hecho aislado. Entre 2021 y 2025, la incidencia de la pobreza entre niñas, niños y adolescentes se mantuvo de manera sistemática por encima de la registrada en la población general, con una diferencia promedio de alrededor de 15 puntos porcentuales.

Dentro de la población menor de 18 años, los niveles más elevados corresponden a los adolescentes de 12 a 17 años. El mayor registro de la serie se produjo durante el primer semestre de 2024, cuando la pobreza alcanzó a casi siete de cada diez adolescentes.

Qué mide este indicador

Los datos difundidos por el INDEC corresponden a la pobreza monetaria, una de las metodologías utilizadas para medir la pobreza. Este indicador estima la proporción de personas que viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para adquirir la Canasta Básica Total (CBT), que incluye alimentos y otros bienes y servicios esenciales. Se diferencia de la pobreza multidimensional, que incorpora otras dimensiones del bienestar, como el acceso a la educación, la salud, la vivienda, los servicios básicos o la protección social.

La infantilización de la pobreza

La persistencia de niveles de pobreza más elevados entre niñas, niños y adolescentes responde a un fenómeno que la literatura especializada denomina infantilización de la pobreza. El concepto describe la sobrerrepresentación de las infancias dentro de la población pobre y refleja que la probabilidad de vivir en un hogar con ingresos insuficientes es mayor para quienes tienen menos de 18 años que para el resto de la población.

Organismos como UNICEF y la CEPAL han señalado que esta situación constituye uno de los principales desafíos sociales de América Latina. Las privaciones económicas durante la infancia tienen efectos que trascienden la coyuntura, ya que pueden condicionar el desarrollo, la nutrición, la salud, los aprendizajes y las oportunidades futuras. Por ello, la evolución de la pobreza infantil es considerada un indicador clave para evaluar el bienestar de las nuevas generaciones.

Fuente: Elaboración del Observatorio de Niñez, Adolescencia y Familia (ONAF) sobre la base de datos del INDEC, segundo semestre de 2025.

Eliana Luna | ONAF | 23 de julio de 2026

Nota de redacción: El presente texto fue revisado y editado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (ChatGPT, desarrollado por OpenAI).

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