Alguien espía tras las pantallas: los datos que las empresas tecnológicas recopilan sobre tus hijos/as.

Celulares, computadoras y tablets pero también juguetes, parlantes y relojes. Actualmente, las empresas globales recopilan datos sobre niños y niñas como nunca antes en la historia. La opacidad de los sistemas y  la incertidumbre acerca de cómo será utilizada la información en el futuro. Un mapeo de las  principales tecnologías de extracción de datos. Qué hacer. 

Imagen de tigerlily713 en Pixabay


Según los últimos datos de encuesta sobre uso de tecnología publicada por el INDEC, en Argentina 8 de cada 10 niños/as de entre 4 y 12 años utilizan Internet, 7 de cada 10 tienen acceso a un celular y 3 de cada 10 a una computadora. El uso de pantallas se ha generalizado en todas las edades, pero desafortunadamente trae aparejados riesgos, sobre todo para los más pequeños. Uno de los menos conocidos reside en lo poco que se sabe acerca de lo que las empresas tecnológicas hacen con las «huellas digitales» de niños y niñas, es decir, con la información que se genera a partir de su interacción con dispositivos conectados a Internet.

Como se afirma en un inquietante artículo publicado en la revista «The Guardian», el apego de los adultos a los dispositivos digitales ha llevado a que suministren a las empresas datos sobre sus hijos/as incluso antes de que éstos nazcan. A partir de allí, a medida que crecen, son los mismos niños y niñas quienes proveen a las tecnológicas de un flujo constante de información sobre sus vidas. Lo hacen a través aplicaciones para jugar, aprender y estudiar. También mediante plataformas de streaming, juguetes inteligentes, videojuegos… Una lista que nunca termina.

«Puedes rastrearlo todo. Los padres que digitalizan la vida de sus bebés». Un inquietante artículo publicado en la revista «The Guardian» acerca de los datos que padres y madres proporcionan a las empresas tecnológicas sobre sus hijos. Foto: The Guardian


En los últimos años, la preocupación de los/las expertos/as acerca de la poca transparencia con la que las empresas tecnológicas manejan los datos de niños y niñas ha ido en aumento. Esta inquietud comienza a instalarse en algunos gobiernos. Por ejemplo, el Comisionado de Infancia del Reino Unido, un cargo comparable con el de Defensor de Niños y Niñas de Argentina, ha puesto el tema en agenda. 

El informe  «Who knows what about me?» (¿Quién sabe qué acerca de mí?), publicado por el Comisionado en  2018, llama a reflexionar sobre las «huellas digitales» que los niños y niñas dejan en Internet y en su utilización por parte de terceros en el futuro, cuando sean adultos/as. 

«Simplemente, no sabemos cuáles serán las consecuencias de toda esta información», afirma Anne Longfield, titular del organismo. Los riesgos van desde posibles robos de identidad hasta condicionamientos para calificar en seguros, obtener productos financieros, acceder a asistencia social o conseguir empleo en el futuro.  

¿Qué hacer? Lo primero es tomar conciencia de qué datos estamos suministrando y a través de qué tecnologías lo estamos haciendo. Por eso, el informe mapea los puntos clave a través de los cuales se recopilan datos sobre niños y niñas, diferenciándolos según se extraigan en casa, en línea o fuera de línea. Veamos:   

En casa 

Las cámaras conectadas a Internet permiten a los padres observar a su hijo/a de manera remota, pero si no se tiene la precaución de cambiar la contraseña que viene por defecto, es posible que extraños también puedan acceder a las transmisiones. 

Por otra parte, juguetes inocentes como un oso de peluche conectado a Internet pueden estar revelando a extraños la intimidad de tu hijo/a. En 2018, Amazon tuvo que retirar del mercado un oso de peluche llamado Cloud Pets debido a que expuso en Internet dos millones de conversaciones entre padres e hijos.

Sin las medidas de seguridad adecuadas, los parlantes inteligentes pueden representar un riesgo parecido, además del hecho de que la voz de los niños en sus hogares podría grabarse tan pronto como comiencen a hablar. 

En línea 

Las precauciones que hay que tener al navegar en Internet son hoy las más conocidas. Las redes sociales (Facebook, Instagram, TikTok, SnapChat etc.)  encabezan la lista. 

Según el informe, se requieren solo tres piezas clave de información para robar la identidad de tu hijo/a: su nombre, su  fecha de nacimiento y su dirección, todo lo cual puede encontrarse  en los perfiles de redes sociales de muchos/as niños y niñas. 

Pero los mismos datos, y muchos más, a veces son expuestos ¡por los mismos padres y madres! Se estima que, en promedio, los padres con hijos de 0 a 13 años comparten 71 fotos y 29 videos de sus hijos cada año en las redes sociales. 

Por supuesto, con el solo hecho de poner en las manos de un niño/niña un teléfono inteligente o una tableta ya estamos suministrando a las empresas y terceros desconocidos información acerca de ellos:

Una investigación del proyecto Privacy Lab efectuado sobre 25 rastreadores ocultos dentro de aplicaciones populares de Google Play como Uber, Skype, Twitter, Spotify y Snapchat, reveló la existencia de un software de vigilancia clandestino. Se determinó que los rastreadores varían en sus características y propósitos, pero se utilizan principalmente para publicidad dirigida, análisis de comportamiento y seguimiento de ubicación.

Finalmente, al navegar por Internet, efectuar búsquedas o comprar línea, los padres están revelando información sobre la edad, género y gustos de sus hijos. Posteriormente, las empresas utilizan esta información para vender espacios publicitarios a las empresas que utilizan estos productos.   

Fuera de línea 

El informe del Comisionado de Infancia del Reino Unido también hace foco sobre otro tipo de sistemas y tecnologías, como los registros médicos, las bases de datos escolares y los sistemas de fidelización de supermercados y tiendas, que a menudo almacenan información sobre el grupo familiar de sus clientes para enviar ofertas o efectuar estudios de mercado.

La lista sigue e incluye los datos biométricos, es decir, datos relacionados con las características del cuerpo del niño/a, que pueden ser capturados por alguna empresa, servicio o institución pública. También son considerados los relojes inteligentes, que permiten a los padres monitorear en línea la ubicación de sus hijos/as.

Respecto de esto último, una investigación realizada en Noruega sobre cuatro relojes de seguimiento de ubicación determinó que ninguno de ellos permitía a los usuarios eliminar sus cuentas, lo cual implicaba que los datos del niño/a se mantienen almacenados indefinidamente, incluso después de que se deje de usar el reloj. 

Imagen de Chin Onn Ong en Pixabay

¿Qué hacer? 

El primer consejo es detenerse y pensar en las posibles consecuencias de compartir información personal. Lo recomendable es preguntarse: ¿Necesito compartir esto? Si lo que se quiere es jugar un juego o utilizar alguna aplicación que solicita datos personales o acceso a mis contactos, ¿Vale la pena?

Claro, en todos los casos lo recomendable es leer los términos y condiciones del servicio antes de utilizarlo, pero esto puede resultar tedioso e incluso imposible debido al idioma y a los términos legales y técnicos en los cuales están escritos.

Otras recomendaciones pasan por no publicar fotos y videos que revelen información personal sobre los niños y niñas, cambiar las contraseñas que vienen de fábrica en todos los dispositivos y apagar las cámaras y los altavoces inteligentes cuando no se utilicen.  

Finalmente, la comunidad de expertos/as coincide en que lo más efectivo es mantener un canal de diálogo fluido con los niños/as, conversando continuamente acerca de los riesgos e implicancias del uso de dispositivos digitales. La base para ello es que los padres se informen, recurriendo a especialistas, organizaciones y sitios WEB especializados en el tema. 

Por Javier Ávila* |ONAF | 22 de mayo de 2023

*Comunicador Social, Magister en Ciencia, Tecnología y Sociedad, investigador del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Psicología, Universidad del Aconcagua.

One Reply to “Alguien espía tras las pantallas: los datos que las empresas tecnológicas recopilan sobre tus hijos/as.”

  1. Qué interesante información… Seguimos aprendiendo para elegir mejor. Justo estoy analizando este tema en 7mo grado, así que lo compartiré con mis estudiantes y sus familias. ¡Gracias!

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