En esta edición de Junio en retrospectiva destacamos los resultados del Informe sobre Condiciones de Vida publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), correspondientes al segundo semestre de 2025. Los datos muestran una reducción de la pobreza entre niñas y niños de 0 a 14 años respecto del mismo período de 2024. Si bien se trata de una mejora significativa, más de cuatro de cada diez continúan viviendo en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la Canasta Básica Total.
La pobreza infantil mostró una disminución durante el segundo semestre de 2025, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC. El informe señala que el 41,3% de las niñas y niños de entre 0 y 14 años que residen en los 31 aglomerados urbanos del país vivía en situación de pobreza, frente al 51,9% registrado en el segundo semestre de 2024.
La reducción fue de 10,6 puntos porcentuales, constituyendo uno de los descensos interanuales más importantes de la serie reciente. Sin embargo, el dato continúa reflejando una realidad preocupante: más de cuatro de cada diez niñas y niños permanecen en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir el costo de la Canasta Básica Total (CBT).
Menos pobreza e indigencia
La mejora observada durante 2025 se explica principalmente por la disminución de la pobreza no indigente, que pasó del 40,4% en 2024 al 32,6% en 2025. Esto significa que una menor proporción de hogares quedó por debajo de la Canasta Básica Total, aunque sus ingresos continúan siendo suficientes para cubrir la alimentación básica.
Por su parte, la indigencia también descendió. La proporción de niñas y niños que viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan siquiera para adquirir la Canasta Básica Alimentaria pasó del 11,5% al 8,6%.
Como consecuencia, aumentó la proporción de niñas y niños considerados no pobres, que pasó del 48,1% al 58,7% entre el segundo semestre de 2024 y el mismo período de 2025.
Una mejora que debe leerse en perspectiva
La evolución de la serie muestra que la pobreza infantil ha atravesado importantes fluctuaciones durante la última década. Tras ubicarse en 45,7% en 2016, el indicador alcanzó el 57,7% durante 2020, en el contexto de la pandemia, y registró su valor más alto en 2023, cuando el 58,4% de las niñas y niños vivía en situación de pobreza.
La mejora observada en el segundo semestre de 2025 representa un cambio significativo respecto de esos niveles. No obstante, la magnitud del fenómeno continúa siendo elevada y evidencia que la vulnerabilidad económica sigue afectando a una parte importante de la infancia argentina.
¿Cómo se mide la pobreza?
Los datos corresponden al Informe sobre Condiciones de Vida, elaborado semestralmente por el INDEC a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), un relevamiento continuo que recoge información sociodemográfica y socioeconómica en los principales aglomerados urbanos del país.
Argentina utiliza el denominado método de Línea de Pobreza, que compara los ingresos declarados por los hogares con el valor de dos canastas de consumo.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) establece el umbral de indigencia e incluye únicamente los alimentos necesarios para satisfacer los requerimientos nutricionales mínimos. La Canasta Básica Total (CBT) incorpora, además, otros bienes y servicios esenciales como vivienda, transporte, educación, salud e indumentaria.
De esta manera, los hogares se clasifican como indigentes, pobres no indigentes (cuando superan la CBA pero no alcanzan la CBT) o no pobres, según la relación entre sus ingresos y el valor de estas canastas.
Más allá de la pobreza monetaria
La pobreza por ingresos constituye la medición oficial utilizada por el INDEC y es una herramienta fundamental para evaluar la capacidad económica de los hogares. Sin embargo, no agota el análisis de las condiciones de vida de la población.
La pobreza es un fenómeno complejo y multidimensional que también puede estudiarse a partir del acceso efectivo a derechos como la educación, la salud, la vivienda adecuada, los servicios básicos, la alimentación, la protección social y las oportunidades de desarrollo.
Por ello, la reducción de la pobreza monetaria observada en el segundo semestre de 2025 debe interpretarse junto con otros indicadores sociales que permitan comprender de manera integral las condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes. Analizar estas distintas dimensiones resulta indispensable para evaluar los avances y desafíos en materia de bienestar infantil y orientar el diseño de políticas públicas.
Nota: Los porcentajes presentados corresponden al grupo de niñas y niños de 0 a 14 años informado por el INDEC. UNICEF publica habitualmente estimaciones para el conjunto de niñas, niños y adolescentes (0 a 17 años), por lo que los valores no son directamente comparables.
Por Javier Ávila | Eliana Luna | ONAF | 8 de julio de 2026
Nota de redacción: El presente texto fue revisado y editado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (ChatGPT, desarrollado por OpenAI).
